jueves, 14 de mayo de 2009

Algo Más Sobre la Comunicación


Acabo de estar en un curso de mi amiga Margaret van den Brink (margaretevandenbrink.nl) Entre otro, ella habló sobre los cambios profundos del tiempo en que vivimos, y nos enseñó como en este época nos toca desarrollarnos como seres individuales e independientes. Los valores ya no nos son dados; ya no aceptamos sin más todo que nos dicen nuestros padres, maestros o la autoridad en general. Ahora nos toca a nosotros mismos descubrir la forma correcta en que actuar, nos toca descubrir para nosotros mismos lo que es el bien y lo que es el mal. “Esto no se hace” ya no nos vale. El individuo de hoy quiere, a través de su propia experiencia vital, aprender lo que se hace y lo que no.
Esto parece fácil, pero en la mayoría de los casos es un camino difícil. La búsqueda interior –porque la es- nos hace pasar por mucha inseguridad, dudas y a veces soledad. Nos sentimos confusos y agobiados. Nos sentimos incomprendidos y no escuchados. Esto nos pasa a todos los seres humanos de esta época, y tarde o temprano nos espera una crisis personal. Se puede decir que, como humanidad en general, estamos pasando por una adolescencia en que cada uno está buscando quien realmente es.
Me doy cuenta que, como persona altamente sensible, lo que más me cuesta es mantenerme en la postura que a mi me parece la correcta. Cuando interiormente estoy convencida que mi postura es la correcta pero mi entorno piensa de otra manera, es fácil que me dejo llevar por la otra corriente. Me dejo llevar a pesar de mi convicción, y luego me arrepiento de haberlo hecho. Me cuesta mantener mi postura, y fácilmente me dejo convencer por los demás. Creo que lo hago porque soy una persona pacífica, pero en el fondo de mi corazón sé que esto no es el motivo real. El motivo real es que no me atrevo decir lo que realmente opino. Muchas veces me pongo nerviosa, o no sé como expresarme correctamente. Y es verdad, saber decir las cosas bien es un arte – un arte que se puede aprender. Pero hay más. A veces no digo lo que pienso porque de antemano ya “sé” como van a reaccionar los demás. Creo que mi opinión no es importante, o que los otros no la sabrán valorar. Nunca me pregunto de dónde saco yo esa idea. ¿Cómo puedo yo saber lo que los otros piensan? ¿Acaso puedo leer sus pensamientos?
Como personas altamente sensibles tenemos mucho que aportar. Nuestras ideas/opiniones/valores son importantes, y no en último lugar porque percibimos más que los otros, y por tanto nuestra percepción puede ser mucha más rica, puede aportar muchas mas matices, que la de personas que no son PAS. Por lo tanto, creo que tenemos que hacernos visibles, que tenemos que abrir la boca y que tenemos que aprender a compartir nuestros pensamientos con los que nos rodean. Aprendamos de compartir con los demás lo que nos mueve, lo que vemos y lo que pensamos. Aprendamos de expresarnos y como comunicarnos de una forma más eficaz.
La buena comunicación se puede aprender. Hay muchos libros sobre el tema, y como coach también os puedo ayudar. Si queréis saber más, estoy encantada en ayudaros.
Os deseo un buen mes de Mayo.

(foto de Monique Bor)

viernes, 3 de abril de 2009

La Conversación para Curar el Alma.


Es la primera vez que me he retrasado escribiendo mi newsletter. Espero que me podáis perdonar, pero he estado ayudando a un viejo amigo que pasaba por un difícil proceso de separación. Por muchas razones, era parte de mi “karma” personal ayudarle, pero al mismo tiempo representaba un reto personal, porque tenía muchas de mis emociones aun ligadas a él.
Durante el proceso de soporte, ambos descubrimos como la conversación sobre nosotros, sobre lo esencial de nuestra relación ayudaba a curar su situación y la mía propia. Pero claro, no se trata de una conversación cualquiera. En una conversación normal, aunque no nos demos cuenta, estamos pensando en nosotros mismos todo el tiempo. Es por eso, que nuestra atención se dirige sobre todo a los contenidos que la otra persona nos dice, y especialmente a como esos contenidos están de acuerdo o no con lo que yo ya pienso sobre el tema. Claro, con esa actitud, solo estamos atentos a como “algo” encaja o no con nuestras ideas, con nuestras expectativas, en definitiva, con nuestra propia visión del mundo.
Pero esta visión del mundo viene de nuestro pasado; es algo que ya hemos elaborado, por lo que nos colocamos todo el rato en la postura de jueces de lo que la otra persona nos dice.
Sin embargo, la conversación curativa, la conversación como proceso de conexión profunda, implica el que ambos conversadores, ambas personas, se colocan en actitud de escucha activa, de escucha profunda. Ello supone no juzgar, en ningún caso, los contenidos de lo que la otra persona dice, sino, ayudar a la persona a profundizar y matizar su expresión a través de preguntas basadas en un interés genuino en el proceso por el que la otra persona pasa. Esto no solo no esta basado en el pasado del que escucha, sino que a través de la pregunta, abre las puertas del futuro para el que recibe coaching o soporte. Las preguntas genuinas, permiten al coachee, re-enmarcar, re-contextualizar su propia situación, lo cual es equivalente a volver a mirar algo desde un punto de vista completamente nuevo. ¿Habeis probado alguna vez, a mirar una silla desde un punto de vista extraño?..¿por ejemplo, mirándola desde el suelo, de abajo hacia arriba, con cierto angulo?...os puede parecer extraño, pero si lo haceis, veréis que la imagen de la silla que podeis ver, no se parece en nada, a la imagen “normal” que solemos tener de una silla.
Si aplicamos esto mismo a las situaciónes vitales personales, lo que sucede es que de pronto, vemos la situación como si se tratara, de facto, de una situación diferente, distinta de lo que habíamos vivido hasta ahora.
Todo ello supone un cierto distanciamiento interior de lo que el otro dice, pero lo fascinante de este proceso, es que cuanto más distancia ganas, más conectado estas realmente con la otra persona ( y mas distancia puede ganar tu coachee), porque puedes ver el alma del otro con toda claridad, mientras que cuando estas, por así decirlo, demasiado cerca, tus propios deseos y expectativas, te nublan la visión real de la otra persona.
Es muy interesante y revelador, descubrir que el verdadero amor, la verdadera “sanación” del alma, se produce, precisamente, no por estar más cerca, sino por tomar la distancia correcta.
Os deseo una muy feliz primavera, llena de conversaciones enriquecedoras y curativas.

viernes, 6 de febrero de 2009

¿Te Afectan Los Insultos?



La isla de Mallorca está en flor – los almendros llevan su delicado velo blanco o rosa, y desde los campos se levanta un sutil perfume. Poco a poco los pétalos se irán cayendo para dar lugar a la hoja verde, y habrá empezado el proceso que culminará en fruto en pleno verano. Para mi es una de las cosas que más me gustan de mi entorno. Lo vivo como la señal de que el invierno ha pasado por su punto más oscuro, y que la primavera se está acercando.

Entre los muchos correos que últimamente he recibido (¡gracias a todos!), había uno en que la autora, Patricia, comenta un tema que me inspiró para el presente newsletter. Ella comenta como “un insulto, malos modales y falta de respeto” la hunden y la desmoralizan. Estoy segura que ella no es la única. Yo mismo me recuerdo como, hasta hace unos años, me ponía literalmente enferma -hasta con ganas de vomitar- si alguien me echaba “el dedo”. Me sentía invadida y sucia, y no llegaba a entender como una persona podía ser tan terriblemente grosero, insensible y rudo. Gracias a Dios que ya no me afecta, y he ganado la capacidad de levantar los hombros, o ni siquiera eso.

He llegado a comprender dos cosas importantes. Para empezar he aprendido que mi reacción tiene que ver conmigo misma. La persona que insulta solamente me puede insultar si yo me doy por aludida. De acuerdo, será su intención de insultarme, pero yo no me puedo responsabilizar de su mal comportamiento, de su falta de educación ni de su insensibilidad. Ni siquiera de su intención. Todo eso es su problema, y no el mío. La segunda cosa que he entendido es que, como PAS, soy más sensible en cuanto a la intención detrás del gesto que una persona con menos sensibilidad. Una persona “normal” solamente recibe el impacto del gesto en si, mientras nosotros recibimos una doble carga.
Sabiendo eso –que, por un lado, depende de mi sentirme insultada o no, y que yo, como PAS, recibo no solamente el gesto pero también la intención detrás del gesto – tengo dos “herramientas” con que trabajar para que un (mal) comportamiento desde exterior no me afecte tanto. Teniendo estas herramientas presentes, y trabajando con ellas en cuanto nos sentimos insultados, heridos, molestos, invadidos etc. podemos llegar a entender, cada vez más, porque reaccionamos como reaccionamos. Os garantizo que, haciendo esto, el mal gesto ajeno empieza a perder su poder sobre nosotros.

La misma Patricia vive en Madrid, y ella busca contacto con gente PAS. Si queréis, podéis mandarla un correo: patriciagranizo@hotmail.com

También en Madrid, los días 13 y 14 de febrero, se va efectuar un curso que me gusta recomendaros. Se trata de un taller de “Reorientación Profesional”, con el subtítulo de “La Crisis Como Proceso de Cambio.” Imparten dos coaches muy buenos, y aunque no va especialmente dirigido a las PAS, es interesante para cualquiera que esté viviendo las consecuencias directas de la crisis. Quien quiera más información, que se ponga en contacto conmigo.

Y con esto ya no me queda otra cosa que despedirme de vosotros. Que paséis un buen mes de febrero.