viernes, 6 de febrero de 2009

¿Te Afectan Los Insultos?



La isla de Mallorca está en flor – los almendros llevan su delicado velo blanco o rosa, y desde los campos se levanta un sutil perfume. Poco a poco los pétalos se irán cayendo para dar lugar a la hoja verde, y habrá empezado el proceso que culminará en fruto en pleno verano. Para mi es una de las cosas que más me gustan de mi entorno. Lo vivo como la señal de que el invierno ha pasado por su punto más oscuro, y que la primavera se está acercando.

Entre los muchos correos que últimamente he recibido (¡gracias a todos!), había uno en que la autora, Patricia, comenta un tema que me inspiró para el presente newsletter. Ella comenta como “un insulto, malos modales y falta de respeto” la hunden y la desmoralizan. Estoy segura que ella no es la única. Yo mismo me recuerdo como, hasta hace unos años, me ponía literalmente enferma -hasta con ganas de vomitar- si alguien me echaba “el dedo”. Me sentía invadida y sucia, y no llegaba a entender como una persona podía ser tan terriblemente grosero, insensible y rudo. Gracias a Dios que ya no me afecta, y he ganado la capacidad de levantar los hombros, o ni siquiera eso.

He llegado a comprender dos cosas importantes. Para empezar he aprendido que mi reacción tiene que ver conmigo misma. La persona que insulta solamente me puede insultar si yo me doy por aludida. De acuerdo, será su intención de insultarme, pero yo no me puedo responsabilizar de su mal comportamiento, de su falta de educación ni de su insensibilidad. Ni siquiera de su intención. Todo eso es su problema, y no el mío. La segunda cosa que he entendido es que, como PAS, soy más sensible en cuanto a la intención detrás del gesto que una persona con menos sensibilidad. Una persona “normal” solamente recibe el impacto del gesto en si, mientras nosotros recibimos una doble carga.
Sabiendo eso –que, por un lado, depende de mi sentirme insultada o no, y que yo, como PAS, recibo no solamente el gesto pero también la intención detrás del gesto – tengo dos “herramientas” con que trabajar para que un (mal) comportamiento desde exterior no me afecte tanto. Teniendo estas herramientas presentes, y trabajando con ellas en cuanto nos sentimos insultados, heridos, molestos, invadidos etc. podemos llegar a entender, cada vez más, porque reaccionamos como reaccionamos. Os garantizo que, haciendo esto, el mal gesto ajeno empieza a perder su poder sobre nosotros.

La misma Patricia vive en Madrid, y ella busca contacto con gente PAS. Si queréis, podéis mandarla un correo: patriciagranizo@hotmail.com

También en Madrid, los días 13 y 14 de febrero, se va efectuar un curso que me gusta recomendaros. Se trata de un taller de “Reorientación Profesional”, con el subtítulo de “La Crisis Como Proceso de Cambio.” Imparten dos coaches muy buenos, y aunque no va especialmente dirigido a las PAS, es interesante para cualquiera que esté viviendo las consecuencias directas de la crisis. Quien quiera más información, que se ponga en contacto conmigo.

Y con esto ya no me queda otra cosa que despedirme de vosotros. Que paséis un buen mes de febrero.