viernes, 3 de abril de 2009

La Conversación para Curar el Alma.


Es la primera vez que me he retrasado escribiendo mi newsletter. Espero que me podáis perdonar, pero he estado ayudando a un viejo amigo que pasaba por un difícil proceso de separación. Por muchas razones, era parte de mi “karma” personal ayudarle, pero al mismo tiempo representaba un reto personal, porque tenía muchas de mis emociones aun ligadas a él.
Durante el proceso de soporte, ambos descubrimos como la conversación sobre nosotros, sobre lo esencial de nuestra relación ayudaba a curar su situación y la mía propia. Pero claro, no se trata de una conversación cualquiera. En una conversación normal, aunque no nos demos cuenta, estamos pensando en nosotros mismos todo el tiempo. Es por eso, que nuestra atención se dirige sobre todo a los contenidos que la otra persona nos dice, y especialmente a como esos contenidos están de acuerdo o no con lo que yo ya pienso sobre el tema. Claro, con esa actitud, solo estamos atentos a como “algo” encaja o no con nuestras ideas, con nuestras expectativas, en definitiva, con nuestra propia visión del mundo.
Pero esta visión del mundo viene de nuestro pasado; es algo que ya hemos elaborado, por lo que nos colocamos todo el rato en la postura de jueces de lo que la otra persona nos dice.
Sin embargo, la conversación curativa, la conversación como proceso de conexión profunda, implica el que ambos conversadores, ambas personas, se colocan en actitud de escucha activa, de escucha profunda. Ello supone no juzgar, en ningún caso, los contenidos de lo que la otra persona dice, sino, ayudar a la persona a profundizar y matizar su expresión a través de preguntas basadas en un interés genuino en el proceso por el que la otra persona pasa. Esto no solo no esta basado en el pasado del que escucha, sino que a través de la pregunta, abre las puertas del futuro para el que recibe coaching o soporte. Las preguntas genuinas, permiten al coachee, re-enmarcar, re-contextualizar su propia situación, lo cual es equivalente a volver a mirar algo desde un punto de vista completamente nuevo. ¿Habeis probado alguna vez, a mirar una silla desde un punto de vista extraño?..¿por ejemplo, mirándola desde el suelo, de abajo hacia arriba, con cierto angulo?...os puede parecer extraño, pero si lo haceis, veréis que la imagen de la silla que podeis ver, no se parece en nada, a la imagen “normal” que solemos tener de una silla.
Si aplicamos esto mismo a las situaciónes vitales personales, lo que sucede es que de pronto, vemos la situación como si se tratara, de facto, de una situación diferente, distinta de lo que habíamos vivido hasta ahora.
Todo ello supone un cierto distanciamiento interior de lo que el otro dice, pero lo fascinante de este proceso, es que cuanto más distancia ganas, más conectado estas realmente con la otra persona ( y mas distancia puede ganar tu coachee), porque puedes ver el alma del otro con toda claridad, mientras que cuando estas, por así decirlo, demasiado cerca, tus propios deseos y expectativas, te nublan la visión real de la otra persona.
Es muy interesante y revelador, descubrir que el verdadero amor, la verdadera “sanación” del alma, se produce, precisamente, no por estar más cerca, sino por tomar la distancia correcta.
Os deseo una muy feliz primavera, llena de conversaciones enriquecedoras y curativas.

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